¡Qué mamitis tiene!

Siempre estare a tu lado 1 1024x1024 - ¡Qué mamitis tiene!

La palabra «mamitis» la usamos normalmente cuando un niño tiene una tendencia enorme a aferrarse a su madre. Normalmente suele aparecer a los 10 meses de edad y suele desaparecer a los 3 años

Seguro que te suena eso de la llamada constante de tu bebé, has cocinado con él en brazos e incluso ir al baño sin que te vea puede ocasionarle un problema. Solo quiere que lo abraces, lo acaricies, les des mimos, le cuentes cuentos y esté siempre en tu centro de atención. Sé que puede sonar un poco desesperante porque necesitarás (e implorarás) unos minutos de soledad, pero tranquila mami, esto pasará

Etapas

Empecemos por entender que no es igual un bebé de meses que un niño de 3 años. Los bebés necesitan la protección y el cuidado constante de su madre. Oir tu voz, oler tu olor o sentirse arropados es para ellos una necesidad vital.

También es importante indicar que no todos los niños pasan por este periodo ya que esto depende mucho también, por ejemplo, del trabajo que desarrollemos. Si nuestro trabajo nos hace estar fuera de casa muchas horas desde que ellos son pequeños, se acostumbrarán y no sufrirán ese apego tan fuertemente, bien es cierto, que ellos nos necesitan y que se acostumbren no quiere decir que les encante no poder tenernos para ellos todo el día.

Los bebés que tienen mamitis a partir de los 10 años suelen verse sorprendidos por la ansiedad cuando se les separa de sus madres, causando en ellos un llanto desconsolado al sentirse inseguros y desprotegidos.

Conforme van creciendo y van alcanzo más autonomía solo se sentirán seguros si tienen cerca a su figura de protección. ¿No habeis ido al parque alguna vez y habeis visto que hay niños que desde muy pequeños son super independientes y otros que tienen su madre encima para montarse en los columpios? los segundos sienten que no serán capaces de hacer algo sin que ella esté a su lado. Si la madre se aleja y lo deja solo se sentirá bloquado y, probablemente, comience el llanto desconsolado al que antes hacíamos referencia.

Según vayan madurando, serán capaces de comprender que su madre siempre estará ahí, e irán mostrándose cada vez más autónomos. Piensa que a esa edad aún no tienen desarrollada la noción del tiempo y creen que cuando algo no está al alcance de su vista, no volverán a verlo. Como dice un amigo profesor (al que le pido muchos consejos y tengo muchas charlas sobre educación) «si no lo ven, no existe»

Figura de la madre

Como bien indicaba arriba, para las madres la «mamitis» puede resultar realmente agotadora. La maternidad es muy dura y sacrificada y sumar la llamada constante de atención de tu hijo puede ser un periodo complicado. Sin embargo, para ellos, es todo un logro ya que ha conseguido confiar en alguien y tener la atención de esa persona centrada en él, lo que le proporciona una seguridad permanente al sentirse protegido constantemente.

Hay además determinadas situaciones que agravarán la mamitis, como pueden ser: la llegada de un hermanito, la incorporación de la madre al trabajo, una separación, el comienzo de su aventura escolar… Todas estas situaciones harán que, de manera involuntaria para ellos, pero si necesaria, llamen aún más si cabe la atención de la madre, ya que pensarán que se ha olvidado de él. Mi consejo es que en estos momentos intentes entener que pasa por su pequeña cabecita. Hazle saber que aunque las cosas cambien tu siempre vasa a estar a su lado, aunque no te pueda ver.

¿Qué podemos hacer para que vaya a menos?

Aunque irá desapareciendo poco a poco, es importante que tu hijo o hija sepa que aunque no te vea puede seguir adelante. ¿Cómo podemos hacerlo? Reforzando su autonomía e independecia. Es importante saber que esto es un camino largo y que lo principal es mantener siempre la calma (por muy complicado que pueda parecer) Enfadarse, gritarle o perder los nervios no favorecerán en nada nuestro objetivo.

Es importante también el ir dejando que pasen algunos ratos en el día con otras personas. Déjalo con los abuelos mientras tu vas a comprar, o llévalos a casa de sus primos mientras descansas un poco. Así cuando llegue el momento de la incorporación laboral o de su primer día de colegio, será todo menos traumático.

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